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Homenaje y agradecimientos 2.

Decía en el blog anterior que, a raíz de la declaración por parte del Ministerio de Cultura del 2021 como el año del centenario de Héctor Rojas Herazo,  algunos artículos publicados en el Magazín cultural del Espectador sobre el aporte del homenajeado a la pintura, la poesía, la novela, así como al ensayo y al periodismo,  me permitieron ampliar la visión que me he venido formando sobre el pensamiento de quien fuera una de las figuras cimeras de las letras y la plástica de Colombia en todos los tiempos y que durante el siglo XX recibió reconocimiento por su obra en buen número de países.  En esa oportunidad me referí al aporte del artículo de Eduardo Márceles Daconte, Cien años de Hector Rojas Herazo . Esta vez el turno es para Luis Carlos Muñoz Sarmiento, quien en un documentado ensayo que publicó el 4 de julio  y que tituló,  Héctor Rojas Herazo: Centenario del autor mayor/ un creador singular , califica la novela del homenajeado, Celia se pudre, como la ...

Homenaje y agradecimientos.

A raíz de la declaración por parte del Ministerio de Cultura del 2021 como el año del centenario de Héctor Rojas Herazo, para conmemorar su natalicio y honrar su memoria, el Magazín cultural del Espectador se vinculó a la conmemoración publicando algunos artículos, en dos de los cuales he querido detenerme porque, aparte de la profundidad con que han tratado aspectos de la obra de uno de los artistas más destacados de Colombia en toda su historia, han pulsado alguna nota de la visión que me he venido formando con respecto al pensamiento de este coterráneo. Uno de esos artículos es el de Eduardo Márceles Daconte, publicado el 26 de junio con el título: Cien años de Hector Rojas Herazo , donde se adentra en una de las facetas menos conocidas de este artista integral, la del  pintor cuya obra, dice, fue definida por José Clemente Orozco como una “mezcla inquietante de inmovilidad bizantina y turbulencia barroca”,  “elementos que—agrega Márceles--,  incorporó a su pintura d...

De turismo por Colombia. El desierto de La tatacoa.

  Uno de los destinos turísticos que debe estar en la lista de los viajeros colombianos y extranjeros es el desierto de la Tatacoa, ubicado a 5 kilómetros del municipio de Villavieja --población apacible, de gente amable,  que conserva todavía la costumbre de reunirse en un parque bien arborizado, alrededor del cual está la iglesia, la alcaldía y el museo arqueológico--, ubicada a a 37 km de Neiva, capital del departamento del Huila, que a su vez está a 302 km de Bogotá y a 578 de Medellín; recorrido que se hace en 6  horas desde Bogotá y 9 desde Medellín  en buses de lujo. Y por supuesto está la opción aérea.  Cuando se habla del departamento del Huila, inmediatamente surge en la mente del viajero El Parque Arqueológico de San Agustín, que es el más importante de Colombia; pero “Huila, un paraíso para descubrir”, como lo resalta uno de sus folletos promocionales,  tiene mucho más que mostrar, por ejemplo, este desierto que ofrece al turista una amplia ga...

Matilde Lina.

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En el año 1956 Leandro Díaz y Toño Salas llegaron a Manaure durante las fiestas de la Virgen del Carmen para amenizar una parranda. En uno de los recesos a Leandro se le acercó una tímida joven para decirle con una sonrisa de admiración que lo había escuchado en Urumita cuando, acompañándose con una armónica tocada por él mismo, había interpretado el tema A mí no me consuela nadie . El comentario pasó inadvertido para el juglar que en ese momento estaba festejando sus ocurrencias y las de sus contertulios. Al día siguiente, esa joven debía hacer una diligencia donde se había celebrado la parranda y en cuanto la vio el anfitrión, le hizo el comentario de que ella había sido la sensación de la fiesta porque todos los invitados quedaron boquiabiertos admirando su belleza. En ese momento intervino Leandro para averiguar su nombre. Ella respondió: ¡Matilde Lina Negrete Soto! El compositor preguntó de nuevo: ¿Eres tan bonita como dicen? Ella, ruborizada, solo respondió que eso decían pero q...

Contratos cuestionables y la imagen del presidente.

  Muy acertadamente el editorial del Espectador del viernes 9 de mayo de 2020 calificó como: Una cachetada a los colombianos, la compra de camionetas blindadas para la Policía, por valor de nueve mil millones de pesos, al igual que la firma de otro contrato por 3.330 millones, para mejorar la imagen del presidente. Contrastan estos gastos, con el hecho de que en ese momento se estaba en emergencia sanitaria y económica por la pandemia; con hospitales en huelga por falta de pago al cuerpo de médicos y demás trabajadores de la salud, trapos rojos en las casas de las personas con hambre, empresas quebrando, y… pare de contar. La rapidez con que fueron tramitadas estas negociaciones, se debió a una de esas medidas de emergencia para enfrentar la pandemia. Así, se dio la segunda versión de Agro ingreso seguro en FINAGRO, cuando el ministro de agricultura Rodolfo Zea, creó, mediante la resolución 001 del 2020, una línea de créditos subsidiados, diseñada especialmente para apoyar a l...

El retorno de los brujos.

  El retorno de los brujos es el título de un libro publicado en  1960 , subtitulado:  Una introducción al realismo fantástico . Lo escribió Louis Pauwels, en colaboración con Jacques Bergier, y trataba temas entonces novedosos: Fenómenos  parapsicológicos , civilizaciones desaparecidas, el  esoterismo  y temas conexos. Pretendía dar comienzo a una nueva revolución cultural, y levantó una gran expectativa, siendo objeto de críticas, tanto elogiosas como demoledoras. En esa década se vendieron más de dos millones de ejemplares. Y me viene a la mente el tema al mirar a mí alrededor, y ver cómo el fanatismo religioso gana terreno; situación que no me sorprende, frente a los niveles de desesperanza a que ha llegado nuestra sociedad. Lo que hace explicable que se busque refugio en los paraísos que ofrecen esos credos que consuelan a los afligidos. Eso no es nuevo, con solo echar una mirada a cualquier cultura primitiva, o a las ya organizadas ...

Diosa coronada.

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  Cuando Leandro Díaz llega a vivir a la casa de uno de sus tíos en Tocaimo, el 15 de junio de 1949, en las afueras de la población había una finca muy bien acondicionada, allí vivía la familia de Josefa Guerra que era de San Diego, a donde iban con frecuencia, pero la actividad económica estaba centrada en las fincas de Tocaimo, por eso vivían en una de ellas.  En ese entonces Josefa tenía 15 años y, cuando recuerda esa época, dice: “El rio era el centro de todo, el sitio de encuentro de la muchachera; allá hacíamos sancochitos y Leandro nos cantaba”.  La belleza de Josefa era motivo de envidia de las otras chicas y de admiración de los varones, y Leandro no podía ser la excepción. En más de una oportunidad fue a la finca a visitarla, en ese espacio los jardines florecidos llenos de fragancias que ella le iba describiendo, avivaron la imaginación del visitante, a quien le habían dicho que el cuerpo de esa chica era escultural, lo que hizo florecer el segundo verso de ...